En la
ciudad se está creando un mini San Telmo, un paseo de
anticuarios que busca llamar la atención del público sobre
objetos de arte, o piezas únicas de época o estilo.
El mercado local de antigüedades tiene una particularidad:
los objetos que se comercializan en Mendoza tienen bastante
más edad que los de San Telmo.
Son, en general, piezas traídas por los inmigrantes a
principios del siglo XIX, así como muebles y objetos de
decoración que pertenecieron a familias patricias de
Mendoza, que con el tiempo se fueron desintegrando.
Los mendocinos, clásicos
Javier Guevara, el anticuario más conocido de Mendoza,
explicó que los mendocinos son clásicos aun para las
antigüedades y no gustan mucho de los objetos decorativos de
la ola de diseñadores posterior a la década del ’30,
corriente que se conoció como Art Decó en Francia.
“De hecho, muchos de los objetos que la gente no compra en
San Telmo vienen a Mendoza, y no al revés –explicó José
María Bombal, socio de Guevara–; el mendocino es clásico, y
quiere muebles estilo inglés, francés o una mezcla de ambos.
A veces también algo de Art Nouveau, pero eso es todo”.
Javier Guevara echó por tierra el mito de que el mobiliario
de época es mucho más caro que uno moderno y aseguró que
éstos, cuando se hacen a medida, son más costosos, pero por
la falta de buenos artesanos –ebanistas, talladores –
raramente alcanzan la calidad de una pieza de época.
Lo raro y
lo obtenible
“Todo se puede conseguir”, aseguró José María Bombal, pero
aclaró que el trámite para obtener todas estas piezas puede
demorar hasta dos años.
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“La gente que invierte en objetos antiguos no se pone
ansiosa, sabe que le está dando un perfil personalísimo a su
casa”. |
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